sábado, 21 de febrero de 2009

Descubrí...

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Descubrí que el verdadero amor, es el que va más alla de la piel y del sudor. Que se mete en el alma y te hace ver las estrellas, y sueñas, y sonríes, parada de puntillas. Es el que te hace pensar en las cosas que has vivido y te proyecta, para que otros no las vivan como tu.

Descubrí que el amor verdadero es el que te hace pensar en otros y no en tí. Es el que te lleva a compartir el plato de comida de tu mesa. El que se te mete en la cabeza para que tu hermano y tu hermana estén mejor.

Descubrí que en la luz tenue de la tarde, o en el resplandor de un amanecer, te puedo ver. Plasmado en los verdes de los árboles, en el suave tintinear de las gotitas de rocío que caen de las hojas al despertar. Que respirar el aire puro, sin dolores, sin rencores y sin odios... es amor. Descubrí que mi deleite es estar en tu presencia, mi Señor.

Descubrí que el amor es el que cubre todas tus faltas. El que perdona todos tus pecados. El que sana todas tus heridas... El que te transforma, y te apoya y te motiva. No es el que exige y te rompe en pedazos, no es el que te tortura y te critica y te deshace. El amor es la más sutil expresión del Creador hacia su obra. Con manos delicadas la protege, la acaricia, la admira.

Descubrí que el amor es mucho más que un plano humano, es celestial. Es una fuerza palpitante que te mueve, que te hace llorar. Es simpatía hacia tu hermano, es compartir. Es ver en otros tus errores y con dulzura corregir. El amor es ilimitado, y se entrega sin doblez... ese amor que tu nos tienes a tus hijos mi Señor.

Descubrí que eres la fuente del amor. Dios fuerte, poderoso... tierno como nadie, en tu esplendor. Eres la ternura al sumo. La delicia al máximo, la miel. Y comparto con el salmista, la expresión... que es mejor estar un segundo ante tus atrios, que mil fuera de ellos... Que tu amor es más dulce que la miel... y más valioso que todo el oro... Asi, es tu amor mi Señor...

Y descubrí... que el amor que tu me das es la fuerza mía para vivir. Y me entrego a manos llenas... me deleito ante ti... y no hay nada que pueda llenar esa necesidad que se ha creado dentro de mi... te extraño, te anhelo... tienes todo de mi... para tí.

1 comentario:

Lic.Daniel Gianni dijo...

que bueno ¡que apasionada!
muy bueno